El Pájaro Dodo: una víctima de los humanos
(Ricardo Osvaldo Rufino)
El Pájaro Dodo fue un animalito querible. Un ave inofensiva. Pero cometió un grave error: confió en los seres humanos y, además, tuvo que compartir su territorio con ellos. Ese desliz le costó su permanencia a la especie.
El Pájaro Dodo se vio por primera vez alrededor de 1600 en Mauricio, una isla del Océano Índico. Fue un producto evolutivo típico de las islas. Al carecer de un depredador natural (ya que no había mamíferos en la isla), perdió la necesidad de volar. En consecuencia, sus alas se redujeron y atrofiaron, y desarrollaron a cambio unas patas robustas y demasiado grandes para un ave de su tamaño. Con semejante desproporción, el Dodo no podía caminar con la más mínima elegancia, mucho menos intentar correr. Estos atributos y su aspecto particular le valieron el apodo de “pájaro bobo”.
El Dodo se alimentaba de los frutos que caían de los árboles y anidaba en tierra. Su lentitud y el hecho de poner sus huevos en tierra, lo dejó totalmente indefenso ante los marineros de barcos de comercio, quienes utilizaban su carne como alimento, depredando además los bosques de la isla, su principal hábitat. Más tarde la introducción de diversos mamíferos, como cerdos, ratas, perros y gatos; terminó por acabar con sus huevos, y con ello con su descendencia.
El Pájaro Dodo se extinguió en menos de ochenta años luego de la llegada del hombre a las islas Mauricio.
Sólo quedan dos cabezas de Pájaro Dodo y dos patas repartidas en varios museos europeos de este pájaro extinguido hacia 1681.
Las pocas fuentes que hay del Dodo son los cuentos de hadas, como el caso de Alicia en el país de las Maravillas, de Lewis Carroll, donde aparecía como un ser absurdo e irreal.
En realidad este animalito procedió de la evolución de las palomas entre África y el Sur de Asia. Era un ave no voladora que media un metro aproximadamente y pesaba entre 15 y 20 kilos. Anidaba en el suelo y se alimentaba de frutas. Gracias a su pico ganchudo podía romper las duras cáscaras de los cocos y debido a que en la Isla Mauricio que es donde habitaba no existían depredadores nunca desarrollo sus músculos y así perdió la capacidad de vuelo.
Los humanos llegaron a su hábitat en torno al siglo XVII y sobre 1681 se llevo el primer ejemplar a Europa. El nombre de Dodo (estúpido) viene dado por lo portugueses que se mofaron de su torpeza y facilidad para ser cazado. El final del Dodo es muy triste. Tras nuestra llegada y la introducción en el ecosistema de enfermedades, ratas, cerdos y demás animales el Dodo pasó de un estado en el que no tenía depredadores a uno en el que le sobraban y por consecuencia se extinguió. Sir Thomas Herbert le dedicó un dramático epitafio: “Tienen un semblante melancólico, como si fueran sensibles a la injusticia de la naturaleza al modelar un cuerpo tan macizo destinado a ser dirigido por alas complementarias, ciertamente incapaces de levantarlo del suelo”.
El ser humano, con su ánimo depredador y arrollador, extinguió especies mucho más preparadas para su defensa; ¿cómo no iba a terminar con un animal manso y desprotegido, como el Dodo?
Ricardo Osvaldo Rufino
mir1959@live.com.ar
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En efecto, el Dodo, dulce e inofensivo, tuvo en su último representante un final doloroso. Lo mató de un botellazo un marinero inglés borracho al salir de una cantina. "As dead as Dodo" es un refrán que aún recitan algunos ingleses.
Esta gente siempre tan defensora de los hechos culturales..¡
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