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Fiebre de consumo: Los hogares colombianos se endeudan para gastar, y compran a crédito

El presidente de REDEBAN MULTICOLOR, Enrique De La Rosa Baena, asegura que el boom del dinero plástico en Colombia se origina en parte, en la confianza de los consumidores en el país y en el Gobierno. En un año, entraron en circulación cerca de 800 mil nuevas tarjetas de crédito

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Fiebre de consumo: Los hogares colombianos se endeudan para gastar, y compran a crédito

(Orlando Cano Vallejo)

 

A los colombianos les seduce la idea de endeudarse con el sistema financiero, preferiblemente para comprar bienes de consumo durable, viajar y diversión. La fiebre por el crédito en los hogares en la mayoría de casos sobrepasa la capacidad de pago de los consumidores, quienes se ven forzados a prestar allí para pagar allá.

 

El auge del dinero plástico en los dos últimos años coincide con el voraz apetito de los consumidores, acompañado claro está, por un mejor clima de negocios, descenso en la tasa de desempleo, confianza inversionista y credibilidad en la política económica del Presidente, Juan Manuel Santos.

 

La publicación electrónica AGENDA ECONÓMICA comparte con este digital  los planteamientos del banquero Enrique De La Rosa Baena, presidente de Redeban Multicolor, a propósito del aumento en el consumo interno, estimulado por un crecimiento en el número de tarjetas de crédito y débito en manos de los colombianos.

 

Enrique De La Rosa Baena, presidente Redeban Multicolor: “El aumento del dinero plástico, como medio de pago por parte de los consumidore,s consolida el buen momento que vive la economía nacional y la confianza de los hogares en su país, en la política económica y en el Gobierno del Presidente Santos. A la gente le suena más pagar con tarjetas que en efectivo, o porque no tiene recursos propios, o también por razones de seguridad en el porte de dinero”.

 

El directivo sostuvo que al comenzar septiembre se evidencia una especie de seducción por el uso masivo del dinero plástico en los hogares colombianos, y dijo que este desempeño se origina, en parte, en el buen comportamiento de la economía nacional, a las metas de crecimiento, a la confianza en el Gobierno y a las atractivas promociones en ventas por parte de los comerciantes, proveedores y distribuidores.

 

Dijo que, “aunque el Banco de la República hace bien en mantener en cintura la inflación y evitar un recalentamiento de la economía por el lado de un mayor consumo, no es malo que se esté registrando una mayor utilización del crédito como medio de pago y financiación. Es a los bancos a los que les compete (como lo vienen haciendo) ser rigurosos y cuidadosos a la hora de aprobar y desembolsar nuevos préstamos, entregar más tarjetas de crédito o ampliar los sobregiros a sus clientes preferenciales”.

 

Lo importante es que no regrese al país la cultura del no pago. Eso no significa que deba haber temores en cuanto a la reactivación de las ventas con tarjetas de crédito, pues hay condiciones en la economía que estimulan ese comportamiento: se están generando empleos en un ambiente propicio para la inversión, la producción y las exportaciones.

 

Cuando a la gente le aseguran su trabajo, y ve que el costo de vida está controlado y que las tasas de interés no son tan caras como otros años, se anima a conseguir recursos prestados para adquirir lo que necesita en su hogar, viajar, divertirse o hacerse a una vivienda o a un carro nuevo o usado, citó el banquero.

 

Agregó que es lo mismo que ocurre con las tarjetas. Si las condiciones de la economía son buenas y se abren nuevas plazas de trabajo, los consumidores se animan a gastar más con cargo a sus tarjetas de débito o de créditoFiebre de consumo: sobregirosos  compete ser rigurosos y cuidadosos a la hora de aprobar y desembolsar nuevos pror parte de los . “Es simple (subrayó): si el clima económico luce despejado, también mejora el optimismo de las personas, y eso las lleva a salir de compras con recursos propios o a crédito”.

 

Enrique de La Rosa informó sobre las cifras más determinantes del dinero plástico y el endeudamiento de los hogares, así: los colombianos tienen en su poder (cifras al 31 de julio pasado)  un total de 6.051.844 tarjetas de crédito. Doce meses atrás el número de estos plásticos llegaban a 5.234.374.

 

La facturación con tarjetas de crédito alcanzó el mes pasado 15 billones 626.814 millones de pesos frente a 13 billones 368.197 millones de pesos en julio de 2010, lo que da un incremento del 16.9%.

 

En los últimos doce meses, los consumidores nacionales realizaron compras con tarjetas de crédito por un valor de $ 11 billones 531.464 millones. Al cierre de julio del 2010, la cifra era de $9 billones 831.747 millones, lo que significa un aumento del 17.3%.

 

En un mes, julio pasado, las compras con este medio de pago valieron $ 1 billón 771.264 millones, mientras que el mismo mes del año pasado éstas alcanzaron $1 billón 496.146 millones, un incremento del 18.4%.

 

Un indicador que mide el impacto del consumo en los hogares con cargo al dinero plástico, tiene que ver con el valor de avances en cajeros con tarjetas de crédito: $3 billones 889.777 millones en los últimos doce meses, un 14.4% más que al cierre de julio del año pasado.

 

Los avances con tarjetas de crédito el mes pasado sumaron $ 547.203 millones, dándose un aumento del 13.7% respecto al mismo periodo del 2010.

 

El presidente de Redeban Multicolor precisó luego que, en cuanto a tarjetas de débito, el comportamiento es igualmente atractivo: a julio de este año había en circulación un total de 15.497.173 tarjetas débito en el país, un 8.1% más que hace un año.

 

Con tarjetas de débito, los comerciantes facturaron en los últimos doce meses, también a julio, $ 71 billones 929.085 millones, con un incremento del 27.6%  en ese lapso, reportó el directivo. El mes pasado, la facturación con este instrumento financiero fue de $ 11 billones 367.792 y un aumento del 26.8% en comparación con el mismo mes de 2010.

 

La capacidad de compra de los hogares colombianos se refleja también en el monto de retiros que se efectuaron de los cajeros electrónicos con tarjetas de débito: el acumulado a julio de este año totaliza $ 65 billones 076.925 millones frente a $ 50 billones 746.632 millones un año atrás, con crecimiento del 28.2%.

 

Estas cifras confirman la tendencia alcista del consumo en el país, lo que a la vez refleja síntomas de confianza en los hogares, en la economía y en el país, aseguró el banquero.

 

Destacó que el mejor desempeño del dinero plástico en 2011 se relaciona también con la confianza inversionista, con un mejor clima de negocios y con la mejoría en la tasa de empleo.

 

Sostuvo que ve bien el rumbo de la economía, aunque pidió estar alertas y preparados frente a los bruscos movimientos financieros internacionales originados en las crisis de mercados en países de Europa y en Estados Unidos.

 

Previó un buen segundo semestre para la economía, y anotó que el crédito se está comportando bien, las tasas de interés siguen estando estables y el comercio organizado continúa reportando buenos indicadores en ventas y facturación. Sin embargo, expresó preocupación por la nueva temporada invernal que se avecina, y que podría causar estragos en varias regiones del país, vulnerables al impacto de la ola invernal.

 

En julio pasado, los retiros con tarjeta de débito sumaron $ 10 billones 524.913 millones, un 27.3% más que en igual periodo del 2010.

 

Sumando tarjetas de crédito y débito, hay en manos de los colombianos un total de 22.396.165 plásticos. El crecimiento es del 9%, pues un año atrás estaban circulando 20.545.837 tarjetas en esa industria.

 

Los plásticos están distribuidos así: 12.028.602 de tarjetas son MasterCard, 9.342.468 tienen la franquicia de Visa, 500.699 de Diners y 524.396 de American Express. Las compras totales con crédito y débito en solo julio pasado alcanzaron $3 billones 053.073 millones con aumento del 20.3% frente a igual mes de 2010.

 

Los consumidores colombianos efectuaron compras, con sus tarjetas de débito, por $6 billones 852.159 millones en los últimos doce meses, con incremento de 21.8%, según el acumulado de esa industria. Veamos los comparativos:

 

Las compras totales de la industria (sumando tarjetas de crédito y débito) llegaron al cierre de julio pasado a $19 billones 484.884, con un aumento del 19.1% en doce meses.

 

Las compras con Master Card fueron $9 billones 415.076 millones y una participación del 48.3% en el total de la industria.

 

Las compras con Visa sumaron $8 billones 023.484 y una participación del 41.2 en el global de la industria.

 

Se destaca en el crecimiento del número de tarjetas de crédito el último año, la influencia de Visa con un total de 2.796.657 plásticos y una participación del mercado del 46.2 %. Master Card maneja 2.230.092 tarjetas de crédito, maneja el 36.8% de la industria.

 

La tónica para el segundo semestre parece ser igual, según lo visto en julio y agosto, dos meses favorables para el comercio organizado en ventas y facturación. La celebración del Mundial de Fútbol Sub 20 imprimió un nuevo impulso al consumo y el uso del dinero plástico fue dinámico en sectores como: hoteles, bares y restaurantes, aerolíneas, parques temáticos, cine y teatro y electrodomésticos. El aumento para este año en compras con tarjetas de crédito podría ser mayor al 20%, incluyendo los plásticos que emiten las grandes superficies para atraer más clientela.

 

Una razón que esgrimen, tanto banqueros como comerciantes, es que las comisiones que cobran los bancos en pagos con tarjetas de crédito ya no son caras como hasta hace cuatro años. Estas comisiones estuvieron en 7% y hoy están en promedio en el 3%. Las cuotas de manejo también han bajado el último año, y hay franquicias que ofrecen sus plásticos con 12 o 18 meses exentas de este cobro.

 

Si las comisiones siguen bajando más, establecimientos comerciales en el país (hay cerca de 900.000 registrados) comprarán datafonos para permitir el pago con tarjetas de crédito y débito. No tener este instrumento de pago equivale a evadir la facturación del IVA que el comerciante debe transferir a la DIAN. Cuando se cancela un artículo en efectivo hay manera de hacerle trampa al fisco. No se declara lo que no se factura.

 

Orlando Cano Vallejo 

 

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