Hoy Internacional - Red Social Informativa Independiente: Mirador: Abusos al día Mirador: Abusos al día ================================================================================ admin on 24/01/2012 10:49:00 (Orlando Cano Vallejo) Es la réplica de cada inicio de temporada. El retorno de las malas prácticas contra usuarios y consumidores en general. La ilegalidad de nuevo hace de las suyas y parece pasar desapercibida a los ojos de las autoridades de control que advierten, pero no actúan lo suficiente. Una abierta competencia desleal que está vigente en países ricos, emergentes o bien pobres. La voracidad de ciertos negocios a costa del bolsillo del consumidor final en el reino del sálvese quien pueda. La Unión Europea y Estados Unidos, al igual que las naciones latinoamericanas han sido burladas en su buena fe al amparo de la libertad controlada de precios finales, pues los mayoristas, proveedores y comerciantes, abusan, en muchos casos contra su clientela. Estas regiones carecen de instrumentos más rápidos y oportunos que eviten las trampas comerciales y castiguen con el cierre del negocio a quienes alteran las buenas prácticas corporativas. Los incrementos se propagan en casi toda la cadena de bienes y servicios, pero por estos días, la educación es lo que más se encarece. Conozco universidades privadas colombianas y de otros países latinoamericanos que justifican las alzas exageradas de sus pensiones a la calidad de la educación, al alto nivel de los docentes. Muy bueno que haya una educación con calidad y buenos profesores y maestros, pero este requisito indispensable para formar mejores profesionales no significa que a las universidades se les vaya la mano en los reajustes. También conozco excelentes colegios y universidades que forman inmejorables egresados sin recurrir a elevados costos para las familias. Los países europeos y Estados Unidos deberían estar bien preocupados por el costo y la calidad de la educación que están recibiendo niños y jóvenes. Es la clave para hacer mejores ciudadanos y buenas personas. Fundamental para formar grandes técnicos y expertos, pero mejores seres humanos. El concepto de buena educación no pasa ni por subsidios, asistencialismo, pero tampoco por tarifas fuera de órbita. Pasa en alto grado por capacitar a las nuevas generaciones para enfrentar un mundo cada día más revuelto, convulsionado e incomprensible. Son los nuevos muchachos que hoy asisten a clases los llamados a dirigir el rumbo de unas naciones comprometidas con su pasado, en apuros con su presente e inciertas con su futuro. Una mejor educación evitaría nuevas crisis financieras globales, pero también de valores humanos. Hay que pararle atención a la pérdida de liderazgo mundial y al desprestigio de la ética y la moral. Estos pilares nacen en casa, pero se fortalecen en escuelas, colegios y universidades. El mundo es la educación que recibimos. La gente es lo que sabe. Las crisis han llegado porque los valores se han deformado. La política no es digna de crédito por que hombres y mujeres han perdido el rumbo de la decencia, la transparencia y no creen ni quieren creer en ningún ser supremo, cualquiera que sea la idea de Dios. Ateos, a secas, o simplemente, personas autoritarias que mandan a su modo como sintiéndose dioses. Podría ser que esa lejanía o falta de temor con el Dios que no nos olvida sea la causa de las tempestades sociales y políticas que padecemos hoy. Es lo que explicaría tanta facilidad para corromper las estructuras del Estado y agrietar los cimientos que intentan sostener la dignidad, el decoro, el respeto y la confianza ciudadana. Tanto gobernante o dirigente corrupto, haciendo de las suyas, no es casualidad. En Colombia, volviendo a los abusos, los costos de los arriendos son el primer dolor de cabeza, pues ya hay informaciones que precisan alzas desorbitantes sin ninguna justificación, como desafiando la ley. Y es en todo el país donde cientos de miles de familias soportan el acoso de pagar incrementos exagerados o desocupar. Igual ocurre con los costos de matrículas y pensiones en guarderías, jardines infantiles, colegios y universidades privadas, donde se han dado alzas bien arriba de la inflación causada y la proyectada para 2012. Y nadie sale a decir nada. Ni siquiera los padres de familia tienen capacidad de reacción, se acostumbraron a lo mismo. Los precios de los pasajes de transporte por carretera fueron aumentados por la mayoría de empresas de buses al cierre de 2011 y así se quedaron. ¿Quién autorizó a los dueños de estas transportadoras a subir los tiquetes en diciembre pasado? Y ¿por qué nadie hizo nada? Los cuadernos, textos, libros de consulta, papelería, fotocopias y material didáctico y científico ya vienen siendo encarecidos por encima del IPC y nadie actúa. Se anticipan los aumentos a las disposiciones oficiales o se burlan los compromisos adquiridos. El consumidor final es lo que menos cuenta. ¿Quién se dará una pasada por alguna universidad privada del país para verificar el tamaño de los incrementos en pensiones y el por qué? Hacen lo que les parece porque no hay quien les indique lo contrario. Fijan unas fechas de pago que asustan, pues si un padre no tiene el dinero suficiente para cancelar a tiempo, tiene una segunda o tercera opción, pero con cifras fuera de alcance. Este martes 24 de enero vuelve la normalidad a la vida productiva del país y la gente parece volver en sí. Es cuando los hogares se dan cuenta que o las cosas están subiendo de precio, o muchas ya subieron. Una dura realidad que tienen que afrontar sin acompañamiento. Los bares y restaurantes, cigarrerías, cafeterías y cafés de paso, aumentan los precios como les venga en gana. Hacen con el bolsillo ajeno lo que se les antoje. La Superintendencia de Industria y Comercio, por fortuna, viene haciendo un buen trabajo de persuasión, prevención y sanciones si es del caso. Está protegiendo al consumidor de eventuales prácticas desleales tales como publicidad engañosa y evasión del IVA en restaurantes. Es que la publicidad engañosa vuelve a estar a la orden del día en muchos tipos de negocios formalizados. Y la fea costumbre de algunos comerciantes de no vender con dinero plástico si no con efectivo, para no facturar el IVA, sigue vigente. Le hacen conejo al fisco y en otros caso le cobran más caro a quienes pagan con tarjeta de crédito. El mejor castigo a estos establecimientos es no comprarles. Orlando Cano Vallejo