Hoy Internacional - Red Social Informativa Independiente: La moa La moa ================================================================================ admin on 13/01/2012 13:39:00 (Ricardo Osvaldo Rufino) La moa era un ave no voladora, endémica de Nueva Zelanda, perteneciente al orden de loa dinornithiformes. La moa era un ave rátida, esto es, poseía un esternón plano, al igual que los avestruces, emúes, casuarios y ñandúes. Se extinguió en el siglo XVI. Por registros fósiles se sabe que existían a lo menos once especies de moas, las cuales variaban en tamaño: así, no era más grande que un gallo o un pavo, mientras que la formidable moa gigante habría llegado a medir no menos de dos metros y medio de alto, y a pesar doscientos kilos. Sobre esta última existen versiones que elevan el tamaño de la moa adulta hasta más de tres metros y su peso, por sobre los trescientos kilos. Si bien a estas alturas la mitología distorsiona sus dimensiones, lo cierto es que la moa gigante fue el ave no voladora más grande de la que se tenga registro hasta hoy. Al ser la moa un ave no voladora, ni siquiera poseía las alas atrofiadas. En compensación, sus patas eran robustas y poderosas. Pese a esto, era un ave relativamente lenta y torpe, que vivía casi exclusivamente en los bosques. La gigante alcanzaba la madurez sexual apenas a los diez años, y sus huevos llegaban a pesar siete kilos. Los kiwis serían los parientes vivos más cercanos a las moas, y en un grado más lejano, los casuarios y emúes. Por registros fósiles se sabe que, a lo menos hace once millones de años, esta especie existía y, ya con las glaciaciones, se inició un declive en sus poblaciones. De hecho, sus características morfológicas la asemejan mucho más a la megafauna prehistórica que a las especies animales modernas. Por ello, cuando hace unos ochocientos o mil años atrás, las primeras poblaciones de indígenas maoríes arribaron a la isla, no era un ave muy difundida. A partir de ahí, la depredación natural del hombre hizo el resto, y en poco más de quinientos años, exterminaron a todas las especies que aún sobrevivían. A la extinción de esta ave contribuyeron varios factores: El inmenso tamaño de la especie gigante, el cual la hacía muy deseable por su abundante carne y fácil captura, al ser un animal lento y torpe. La tala de sus bosques, con lo cual se las dejó sin un hábitat natural. La caza indiscriminada, incluso antes de que alcanzara su madurez sexual, lo que impedía su reproducción. Esta ave ponía sus huevos en el suelo, siendo fácilmente ubicables, tanto por humanos como por las nuevas especies que colonizaron la isla junto con la llegada del hombre, como por ejemplo las ratas. Lo cierto es que, pese a que pertenecía a edades más bien prehistóricas, de no ser por la acción del hombre, estas majestuosas aves aún sobrevivirían, aunque al menos en este caso, existe menor responsabilidad por parte de quienes las exterminaron, pues se trataba de tribus primitivas, cuya principal preocupación era su propia sobrevivencia. Los últimos ejemplares vivos datarían de comienzos del 1500, aunque ni siquiera de esto se tiene certeza, pues se dice que el marino británico James Cook habría avistado algunas en su viaje a la isla en 1769. Recientemente, se han sostenido versiones de exploradores, apoyados en leyendas tribales de la zona, que aseguran haber visto aves “similares” a las moas gigantes, pero esto pertenece más bien a la criptozoología, pues no está apoyado en pruebas concretas. Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar