Los cuatro Fantásticos

Roberto Martínez comenzó su andadura al frente de la selección belga con la misión de comprender una generación muy talentosa a la que su antecesor, Marc Wilmots, no terminó de entender del todo, al menos a la hora de potenciar y equilibrar de forma natural. Dicha misión, la de organizar tanto talento ofensivo, le está llegando al español en un momento muy diferente al que manejó Wilmots, pues a Rusia 2018, Bélgica aterrizará con cuatro historias individuales, cuatro estatus importantísimos, que pueden significar muchas cosas. Kevin De Bruyne, Eden Hazard, Romelu Lukaku y Dries Mertens podrían ser, por separado, la estrella de la selección. Y muy probablemente, de su concurso junto dependa el techo y las aspiraciones de una selección generadora de unas expectativas que nunca han estado tan fundadas como ahora mismo.
Esta interesante cuestión, la de dar cabida a cuatro jugadores que están mutando de piel a nivel competitivo, planteada por Adrián Cervera recientemente, pone de nuevo de manifiesto cómo organizar e integrar talentos tan importantes. A diferencia de otros momentos del pasado, los cuatro atraviesan un momento personal que llevaría a considerar entregar y conceder determinadas cosas a cada uno de ellos. Todos tienen argumentos para reclamar un estilo, una libertad o unos espacios concretos para desarrollar su mejor fútbol. En esas posibles peticiones podrían pensarse compatibilidades y sistemas que llevarían a Martínez a actuar de una determinada manera. Sea por la importancia de estos cuatro jugadores o por cuestiones más globales, el caso es que prácticamente desde el comienzo de su etapa al frente de la selección, Roberto ha utilizado una defensa de tres centrales que han integrado con excelente rendimiento Alderweireld, Vertonghen y un tercer miembro -Kompany o Vermaelen-, y que ha permitido ganar una altura (línea) para que la amplitud sea de los carrileros y los cuatro cracks tengan un espacio que pueda serles reconocible. Tienda de camisetas baratas de futbol, nuevas camisetas del mundial 2018.

Desde ahí, y yendo hacia delante, debe entenderse que Hazard ya no parte de un costado, que Mertens es un goleador portentoso desde el ‘9’, que Lukaku es fiable en un gigante europeo que lucha por todos los títulos y que De Bruyne ya no puede partir desde la banda. Los cuatro buscan, parten o acaban por el centro, y para que puedan encontrar acomodo, es precisamente el jugador del Manchester City quien puede abrir la puerta: jugar desde más atrás en el 3-4-2-1 belga puede ser el paso que permita ver en Rusia a los cuatro talentos juntos. Porque más importante que repartirse el ancho, el eje horizontal, es equilibrar el vertical. Con De Bruyne retrasando sus movimientos en el día a día citizen, Martínez puede dejar los últimos 30 metros para Dries, Eden y Romelu.
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El cambio de sistema ha ido acompañado del rol que está llevando a Kevin De Bruyne a organizar los ataques de Bélgica, más preparados para salir con espacios que para crearlos, teniendo, eso sí, la suficiente calidad en diferentes alturas para desequilibrar. No es un equipo de pasadores, y salvo el propio De Bruyne, no lo son los otros tres jugadores que se mencionan, pero incluir a Kevin en el círculo central permite un margen de maniobra que quizás no existía en el pasado. El embudo del 4-2-3-1 que tenía a Nainggolan y Witsel por detrás y a cuatro atacantes por delante carecía de gracia y sostén. El presente requería de una nueva realidad, la que Mertens, Hazard, Lukaku y De Bruyne están viviendo en estos momentos.